La jubilación es una de esas cuestiones que muchas veces se dejan para más adelante. Y aunque como trabajador en España contribuyes automáticamente al sistema público de pensiones, lo cierto es que la pensión pública difícilmente garantiza por sí sola el nivel de vida deseado durante la vejez. La planificación privada, por otro lado, puede parecer compleja y difícil de abordar.
Sin embargo, existe una alternativa intermedia: el plan de pensiones de empleo. Se trata de una fórmula de ahorro a largo plazo promovida por la empresa y que complementa la pensión pública, sin que el trabajador tenga que asumir toda la carga de forma individual. En este artículo te explicamos en qué consiste, qué modalidades existen y cuáles son sus ventajas fiscales y laborales.
¿Qué es un plan de pensiones de empleo?
El plan de pensiones de empleo, también conocido como previsión social empresarial, es un sistema colectivo de ahorro para la jubilación promovido por la empresa, que actúa como segundo pilar del sistema de pensiones. Recordemos que el primero es el sistema público y el tercero sería el ahorro individual privado. En España, esta figura está regulada por el Reglamento de Planes y Fondos de Pensiones, y ha cobrado fuerza especialmente desde la aprobación de la Ley de impulso a los planes de pensiones de empleo en 2022.
En términos prácticos, la empresa aporta una cantidad periódica: mensual, trimestral o anual, a favor del trabajador a un fondo de pensiones, y en muchos casos el trabajador puede complementar con sus propias aportaciones voluntarias. Existen diferentes vías o modalidades de gestión, que veremos a continuación.
Tipos de previsión social empresarial
En España, el diseño del plan y la gestión del fondo pueden variar según la política de la empresa y los acuerdos alcanzados con los trabajadores, normalmente vía convenio colectivo o acuerdo de empresa. Algunas de las modalidades más comunes en Europa, adaptadas al contexto español, son:
Planes de pensiones de empleo
Son los más extendidos. Están promovidos por la empresa pero gestionados por entidades financieras, como gestoras y depositarias. Pueden ser de aportación definida, prestación definida o mixtos. Están sujetos a regulación de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, y a supervisión por parte de la CNMV y la DGSFP.
Planes de previsión social empresarial asegurados
Similares a los anteriores, pero en lugar de contar con un fondo de pensiones como tal, los derechos se instrumentan a través de un contrato de seguro colectivo. Esto implica ciertas diferencias en cuanto a liquidez, fiscalidad y protección frente a insolvencias.
Otros instrumentos asegurados o mutualistas
Algunas empresas canalizan su previsión social a través de mutualidades de previsión social o seguros de vida con cobertura de jubilación. Aunque menos comunes, pueden ofrecer más flexibilidad o ventajas específicas en sectores profesionales concretos.
Ventajas fiscales para el trabajador
Uno de los mayores atractivos de la previsión social empresarial son los beneficios fiscales. En el caso de los planes de pensiones de empleo, las aportaciones del empleador y del trabajador reducen la base imponible del IRPF hasta ciertos límites. En 2025, la aportación máxima conjunta deducible por trabajador a planes de empleo es de 8.500€ anuales, siempre que al menos 1.500€ provengan de aportaciones del propio trabajador.
Además, estas aportaciones también están exentas de cotización a la Seguridad Social hasta un tope, lo que supone un ahorro adicional tanto para el trabajador como para la empresa. Es una de las fórmulas más eficientes de canalizar retribución diferida.
¿Qué ocurre si cambias de empresa?
En caso de cambiar de empleo, los derechos consolidados en el plan de pensiones de empresa son portátiles, es decir, pueden mantenerse en el fondo, trasladarse a otro plan o pasarse a un plan individual, según lo establecido en el reglamento del plan.
No obstante, es importante tener en cuenta que, si la aportación proviene exclusivamente del empleador, los derechos pueden estar sujetos a una cláusula de antigüedad. En muchos casos, los derechos se consolidan solo si se ha trabajado en la empresa durante un periodo mínimo, en general 3 años, y a partir de cierta edad para fomentar la fidelización del empleado.
¿Cómo y cuándo se cobra la previsión social empresarial?
Al llegar a la edad de jubilación o en situaciones excepcionales, como incapacidad o enfermedad grave, el beneficiario puede acceder a los fondos acumulados. En general, existen dos opciones:
- Como renta periódica mensual, similar a una pensión.
- Como capital único, recibiendo todo el importe de una sola vez.
En ambos casos, las cantidades recibidas tributan como rendimientos del trabajo en el IRPF. En caso de fallecimiento del titular, los beneficiarios podrán recibir la parte proporcional según lo estipulado en el contrato como una renta de supervivencia o garantía temporal.
¿Quién decide el tipo de plan y la entidad gestora?
En la mayoría de los casos, la empresa es quien define el modelo de previsión social, el tipo de instrumento financiero utilizado y la entidad gestora o aseguradora que lo administra. En algunos sectores o empresas con representación sindical, estas decisiones se toman de forma conjunta entre la empresa y los representantes de los trabajadores.
Si no existe plan de empresa en tu compañía, tienes derecho a solicitar uno en determinadas condiciones, especialmente si se trata de sectores regulados por convenios colectivos que ya recogen esta posibilidad. En estos casos, se puede plantear la adhesión a planes simplificados o sectoriales.
¿Qué ventajas ofrece frente a otros sistemas de ahorro?
La previsión social empresarial ofrece varias ventajas claras frente al ahorro privado:
- Fiscalidad favorable: deducciones en IRPF y exención parcial de cotizaciones.
- Gestión delegada: la empresa selecciona el plan y se encarga de su operativa.
- Aportación del empleador: permite aumentar el capital acumulado sin esfuerzo adicional del trabajador.
- Seguridad: los fondos están supervisados y, en caso de insolvencia del empleador, suelen estar protegidos por mecanismos específicos.
¿Y si soy autónomo o tengo ingresos bajos?
Los trabajadores autónomos también pueden acceder a sistemas similares a través de mutualidades o planes de pensiones individuales, pero de momento no pueden beneficiarse de planes de empresa salvo que coticen por cuenta ajena. Para personas con ingresos bajos, algunas empresas están empezando a ofrecer aportaciones automáticas con mínimos requisitos, especialmente en el marco de planes colectivos simplificados.
El plan de pensiones de empresa es una herramienta eficaz para complementar la pensión pública sin asumir riesgos innecesarios ni complicaciones. Aporta ventajas fiscales, seguridad jurídica y la posibilidad de hacer crecer tu ahorro con ayuda del empleador. Y lo más importante: te permite construir una jubilación más sólida sin que tengas que hacerlo todo por tu cuenta.
Plan de pensiones de empresa: cómo ahorrar para la jubilación con ayuda del empleador