En pocos temas hay tanto consenso como en este: la pensión pública por sí sola ya no garantiza el nivel de vida tras la jubilación. El envejecimiento de la población, el menor número de cotizantes y la evolución económica hacen que el ahorro para la jubilación sea más importante que nunca.
En esta pequeña guía te damos una visión clara de las tres vías principales para preparar tu jubilación: la pensión pública, los planes de empresa y el ahorro privado. Y lo más importante: cómo combinarlas de forma eficaz según tu situación.
La pensión pública: el primer pilar, pero no suficiente
En España, la mayoría de trabajadores cotiza a la Seguridad Social y genera el derecho a una pensión de jubilación. Pero el sistema se basa en un modelo de reparto: las cotizaciones actuales financian las pensiones de quienes ya están jubilados. Y ahí está el problema.
Con cada vez más pensionistas y menos trabajadores en activo, el equilibrio financiero del sistema se complica. A esto se le llama riesgo de sostenibilidad del sistema público de pensiones. Aunque se han planteado reformas como retrasar la edad de jubilación, incentivar la cotización, ligar la pensión a la esperanza de vida…, todo apunta a que las pensiones futuras serán más bajas en relación al último salario.
Por eso, si eres joven o estás a mitad de tu carrera profesional, es fundamental que empieces a calcular cuánto vas a necesitar para jubilarte y qué puedes hacer desde ahora para complementar la pensión pública.
Planes de pensiones de empresa: una opción con ventajas fiscales
El segundo pilar del sistema son los planes de pensiones promovidos por la empresa. Aunque aún son poco frecuentes en España, cada vez más compañías ofrecen fórmulas de ahorro colectivo para sus empleados. En estos casos, el empleador realiza aportaciones periódicas al plan y, en ocasiones, el trabajador puede complementar con sus propias aportaciones.
Además del beneficio directo del ahorro, estos planes tienen ventajas fiscales. Las aportaciones están exentas de cotización hasta cierto límite, y se pueden deducir del IRPF. Eso sí, esta opción depende del convenio colectivo o de la política interna de cada empresa, y suele estar reservada a trabajadores por cuenta ajena.
Si en tu empresa existe un plan de pensiones colectivo, es recomendable informarse bien y valorar su activación. Es una herramienta muy útil para construir un capital futuro con un esfuerzo relativamente bajo.
Ahorro privado para la jubilación: el pilar que tú controlas
El tercer pilar del sistema es el más flexible y también el más necesario: el ahorro privado a largo plazo. Aquí entran los planes de pensiones individuales, los seguros de vida con componente de ahorro, los fondos de inversión o incluso la inversión directa en bolsa o inmobiliaria.
Planes de pensiones individuales
Fueron durante años el producto más utilizado, en parte por sus ventajas fiscales. Sin embargo, tras los cambios legales que redujeron el límite anual de aportación deducible a 1.500€, han perdido parte de su atractivo.
Aun así, siguen siendo útiles para quienes buscan un vehículo específico de ahorro para la jubilación, con una fiscalidad favorable en el largo plazo (el rescate tributa como renta del trabajo).
Fondos de inversión o ETF
Una alternativa interesante para quienes buscan mayor rentabilidad y flexibilidad. Los fondos indexados y los ETF permiten invertir de forma diversificada en los mercados con comisiones muy bajas. A largo plazo, y con un buen diseño de cartera, pueden generar una rentabilidad superior a la de los productos garantizados.
Eso sí, al no estar ligados exclusivamente a la jubilación, requieren mayor disciplina por parte del inversor. Pero si te planteas un horizonte temporal de 15 o 20 años, son una excelente opción para construir un capital que puedas usar cuando decidas retirarte.
Seguros y rentas vitalicias
También puedes contratar productos que combinan ahorro e ingresos futuros, como seguros de ahorro o rentas vitalicias. Suelen ofrecer más estabilidad, aunque menos rentabilidad que los productos de inversión. Son interesantes para quienes buscan seguridad en el tramo final de la vida laboral.
Inversión en vivienda o inmuebles
Una parte de tu estrategia de jubilación también puede pasar por el ahorro inmobiliario: adquirir una vivienda que puedas alquilar o vender en el futuro, o simplemente vivir en ella sin pagar alquiler cuando ya no trabajes. El auge de las plataformas de inversión inmobiliaria digital como Hausera, ha abierto nuevas posibilidades incluso con pequeñas aportaciones.
¿Cuánto necesitas ahorrar para tu jubilación?
No hay una cifra universal, pero una regla orientativa es acumular un capital que te permita cubrir el 30% o 40% de tu último salario, además de lo que cubra la pensión pública. Para saber cuánto necesitas, conviene estimar tu pensión futura y hacer cálculos con simuladores financieros.
En Hausera, como expertos en inversión, te recomendamos establecer un objetivo de capital a alcanzar a los 65 años y dividirlo entre los años que quedan hasta entonces. Cuanto antes empieces, menos esfuerzo mensual necesitarás.
Ahorrar para la jubilación: por qué empezar cuanto antes