En el momento de comprar una vivienda entran en juego muchos factores: aspectos legales, consideraciones fiscales y beneficios que pueden variar según el tipo de inmueble. Uno de los más relevantes es determinar si se trata de una primera vivienda o de una vivienda habitual.
Aunque ambos conceptos pueden coincidir, no significan lo mismo ni tienen las mismas implicaciones ante Hacienda. Conocer sus diferencias es fundamental para acceder correctamente a deducciones, ayudas públicas o beneficios fiscales, y para evitar errores en la declaración de la renta o en procesos de compraventa.
En Hausera queremos ayudarte a comprender con claridad qué significa cada término, cómo se relacionan y qué requisitos exige la Agencia Tributaria para considerarlos oficialmente.
¿Qué se considera primera vivienda?
La primera vivienda es, como su nombre indica, el primer inmueble adquirido en propiedad por una persona física, destinado a su residencia habitual o no. Es decir, es la primera compra de una vivienda que pasa a formar parte del patrimonio personal, sin importar si el comprador ya ha residido antes en alquiler o en una vivienda familiar.
Este concepto es especialmente relevante en hipotecas, ayudas y beneficios fiscales, ya que muchas entidades y administraciones ofrecen condiciones preferentes para quienes adquieren su primera vivienda. Por ejemplo:
- Los bancos suelen ofrecer hipotecas con mejores condiciones para la compra de la primera vivienda.
- Algunas comunidades autónomas reducen el tipo impositivo del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) o del IVA en estos casos.
No obstante, ser primera vivienda no implica automáticamente que sea vivienda habitual, ya que para ello se deben cumplir requisitos adicionales de residencia y permanencia.
¿Qué es una vivienda habitual?
A efectos fiscales, la vivienda habitual es aquella que constituye la residencia permanente del contribuyente y cumple ciertas condiciones establecidas por la Agencia Tributaria.
En otras palabras, no basta con ser propietario: para Hacienda, una vivienda solo se considera habitual si realmente se vive en ella y durante un periodo determinado. Los principales requisitos de una vivienda habitual son los siguientes:
- Residencia continua: el contribuyente debe habitar la vivienda de forma ininterrumpida durante un plazo mínimo de tres años. Sin embargo, si este periodo no se cumple por causas justificadas (matrimono o separación, cambio o traslado laboral, discapacidad, fallecimiento del contribuyente, etc.), la vivienda mantendrá igualmente su carácter de habitual.
- Ocupación efectiva: el propietario debe comenzar a residir en la vivienda dentro de los 12 meses siguientes a su adquisición o a la finalización de las obras. Si por razones laborales el contribuyente debe residir temporalmente en otra vivienda (por ejemplo, vivienda de empresa), el plazo de doce meses se suspende hasta el cese de esa situación, sin que la propiedad pierda su carácter de vivienda habitual.
En resumen, Hacienda considera vivienda habitual aquella en la que el propietario vive realmente, de forma continua y con intención de permanencia, salvo que circunstancias de fuerza mayor le obliguen a cambiar de domicilio antes del tiempo previsto.
Principales diferencias entre primera vivienda y vivienda habitual
Aunque en muchos casos coinciden, existen diferencias entre ambos conceptos. En la siguiente tabla lo vemos de forma resumida:
| Criterio | Primera vivienda | Vivienda habitual |
|---|---|---|
| Definición | Primer inmueble adquirido en propiedad | Vivienda donde se reside de forma habitual y permanente |
| Finalidad | Puede destinarse a residencia o inversión | Debe ser residencia efectiva |
| Requisitos | Ser la primera compra en propiedad | Permanecer al menos 3 años y empadronamiento |
| Beneficios | Ayudas, bonificaciones o mejores condiciones hipotecarias | Deducciones fiscales y exenciones por reinversión |
| Duración del uso | No requiere permanencia mínima | Se exige residencia continuada |
Es decir, una primera vivienda puede llegar a convertirse en vivienda habitual, pero no siempre ocurre. Por ejemplo, si compras tu primer inmueble para alquilarlo o como inversión, será tu primera vivienda, pero no tu vivienda habitual.
Consejos prácticos para propietarios
Si acabas de adquirir tu primera vivienda o ya resides en tu vivienda habitual, te recomendamos seguir estas buenas prácticas:
- Conserva toda la documentación de la compra (escrituras, hipoteca, justificantes de pago).
- Empadrónate cuanto antes y guarda el certificado municipal.
- Solicita los suministros a tu nombre para acreditar la ocupación efectiva.
- Si cambias de residencia antes de tres años, conserva las pruebas del motivo (traslado laboral, matrimonio, discapacidad, etc.).
- Consulta con un asesor fiscal antes de aplicar deducciones o exenciones, para asegurarte de cumplir los requisitos de Hacienda.
Conclusión
Conocer las diferencias entre primera vivienda y vivienda habitual es esencial para tomar decisiones financieras y fiscales bien fundamentadas.
Mientras que la primera vivienda hace referencia a la condición de propiedad inicial, la vivienda habitual está vinculada al uso real y continuado del inmueble como residencia principal. Entender esta distinción permite aprovechar las ventajas fiscales disponibles y evitar errores ante Hacienda.
En Hausera, creemos que comprender estos matices es la base para invertir con seguridad, planificar con visión y construir un patrimonio sólido. Nuestro compromiso es seguir aportando claridad y conocimiento a cada decisión inmobiliaria.


Diferencias entre primera vivienda y vivienda habitual